Salud

Salud de adultos mayores en vilo: Claman por rectificar atraso de 14 años en nuevo hospital

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Por: Fabricio Alfredo Obando Chan, periodista. 

 

El Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes, se encuentra sin esperanza de que el nuevo proyecto del hospital especializado en la población adulta mayor vea la luz debido a que la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social tiene que revisar de inmediato el acuerdo adoptado en la Sesión Ordinaria Nº. 9587 del 3 marzo de 2026.

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La gestión, suscrita por Alicia Avendaño Rivera en su condición de presidenta de la Junta de Salud, solicita actualizar el cronograma del proyecto y ajustarlo a la realidad técnica, demográfica, sanitaria y estructural del país. El planteamiento cuenta además con respaldo de organizaciones sociales e institucionales comprometidas con la defensa de los derechos de la población adulta mayor.

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“Retrasar el nuevo Hospital Geriátrico hasta 2038 no es un simple ajuste administrativo: es una decisión que prolonga la saturación hospitalaria, incrementa las estancias de pacientes, encarece la atención y obliga a miles de personas adultas mayores a seguir siendo atendidas en condiciones que no responden a sus necesidades especializadas”, advierte Avendaño.

La preocupación se agravó tras la divulgación de un informe del Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica, que advierte que el atraso en la entrada en operación del nuevo hospital provocaría mayor saturación del sistema hospitalario, hospitalizaciones más prolongadas, aumento de costos y un deterioro en la calidad de vida de las personas adultas mayores.

La advertencia es particularmente seria porque Costa Rica atraviesa una etapa acelerada de envejecimiento poblacional. La presión sobre los hospitales generales ya es evidente y seguir posponiendo una infraestructura geriátrica moderna solo trasladará el problema a otros centros, con mayor ocupación de camas, menor eficiencia y más presión financiera sobre todo el sistema de salud.

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La Junta de Salud recordó que el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología es el principal centro especializado del país para la atención de personas adultas mayores, pero actualmente opera en una infraestructura con aproximadamente 67 años de antigüedad, con limitaciones de capacidad, modernización tecnológica y servicios. Además, existen observaciones sobre condiciones de evacuación, cumplimiento de normas de seguridad humana y restricciones estructurales asociadas a la antigüedad del edificio.

A ello se suma que el principal argumento utilizado para justificar la extensión del cronograma pierde peso frente a los avances recientes del proceso de expropiación. Según la información expuesta en la solicitud formal, 13 de 16 propietarios ya cuentan con avalúo aceptado y existe la posibilidad de alcanzar 14 de 16 en el corto plazo, lo que representa más del 75% y cerca del 90% del terreno requerido para el proyecto.

“Cuando existen avances sustanciales en la adquisición de terrenos, cuando se conoce el deterioro de la infraestructura actual y cuando la evidencia académica advierte consecuencias graves para todo el sistema hospitalario, la respuesta institucional no puede ser resignarse a esperar hasta 2038. La Caja debe corregir el rumbo y priorizar esta obra ya” .agregó Avendaño.

La Junta de Salud insistió en que esta solicitud no responde a una reacción coyuntural, sino a una urgencia país. El envejecimiento de la población costarricense no se va a detener mientras la infraestructura hospitalaria se posterga. En 2023, las personas de 65 años y más superaban las 600 mil, y en las próximas décadas esa cifra crecerá de manera sostenida, elevando la demanda por atención geriátrica especializada.

Por ello, la Junta hace un llamado público a la Junta Directiva de la CCSS para revisar el acuerdo, corregir el cronograma y tratar el nuevo Hospital Geriátrico como una prioridad nacional de salud pública. Cada año de atraso tiene consecuencias humanas, hospitalarias y financieras. El país no puede seguir postergando una obra esencial para la seguridad, la dignidad y la atención oportuna de su población adulta mayor.

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