Salud

​El Grito Silencioso de la Salud: Dignidad Laboral y el Futuro de la Enfermería en Costa Rica

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En el corazón del sistema de salud costarricense late una fuerza que rara vez descansa, pero que a menudo se siente invisible. La enfermería, la fuerza laboral más grande del sector, enfrenta hoy una encrucijada histórica.

No se trata solo de la mística de una vocación que acompaña desde el nacimiento hasta el final de la vida; se trata de una lucha frontal por la dignidad laboral y el reconocimiento de una profesión que es ciencia, pero que el sistema insiste en tratar como mera asistencia.

​Para el Dr. Gabriel Guido , presidente del Colegio de Enfermeras de Costa Rica, la realidad es clara:

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«Muchas veces la enfermería pasa a lo invisible. Se cree que es solo el ayudante del médico, pero enfermería va muchísimo más allá. Somos una profesión altamente capaz de emprender en muchos escenarios y aplicar conocimiento más allá de un hospital».

​Dignidad laboral y condiciones en el ejercicio profesional: Las «grietas» del sistema

​Bajo el titular de la dignidad laboral se esconde lo que muchos consideran el punto más doloroso de la realidad gremial. El reporte identifica tres fallas sistémicas que están desangrando el talento humano en la salud pública.

​ El subempleo profesional en la CCSS

​Es una contradicción que un país que abandera la salud universal mantenga a licenciados en enfermería bajo la figura técnica de «auxiliares». Esta práctica, exclusiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), impone responsabilidades de enfermero profesional por un salario de técnico (aproximadamente 490,000 colones).

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«La figura del auxiliar abarata costos; es muy fácil tenerlos haciendo casi las mismas funciones de un enfermero pero pagándoles la mitad del salario. Eso desmotiva. ¿Quién va a querer trabajar en un servicio saturado con un salario mucho menor?», cuestiona el Dr. Guido. En el sector privado, esta figura no existe, lo que acelera una fuga de talento imparable.

​ La crisis de los impagos

«Nadie está obligado a lo imposible», sentencia Gabriel al denunciar una realidad alarmante: profesionales con atrasos salariales de hasta cinco meses. En un contexto donde deben responder por deudas y préstamos de estudios como los de Conape, trabajar sin recibir un colón afecta directamente la moral en servicios críticos como emergencias. «El personal ya está colapsándose; el mismo sistema te está asfixiando».

​ Especialistas en la sombra: El talento no reconocido

​Mientras la opinión pública se concentra en la falta de médicos especialistas, las enfermeras especialistas en Cuidados Paliativos, Oncología, Gerontología y Cuidados Intensivos operan en un limbo administrativo. A pesar de poseer maestrías y doctorados, la CCSS no reconoce ni remunera estas especialidades en la mayoría de los casos.

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«Es una injusticia. Un enfermero con maestría en Cuidados Intensivos que invirtió su tiempo y dinero para aprender, la Caja no se lo reconoce; le sigue pagando como enfermero general», explica el Dr. Acevedo.

​El Congreso 2026: Un Posicionamiento Estratégico

​Para cambiar este panorama, el gremio se prepara para el Congreso Internacional de Enfermería 2026 en el Centro de Convenciones. Este evento ha sido declarado de interés institucional y marca un hito: por primera vez se discutirá la dignidad laboral como un eje central de la agenda global, con la participación del Presidente del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE).

​El objetivo es claro: empoderar a la enfermería para que asuma roles de liderazgo político y gerencial. «Estamos rompiendo el enfoque médico-centrista donde solo los médicos deciden. En muchos países avanzados, los enfermeros son gerentes de hospitales y responsables de conducir la salud del país», afirma el jerarca. La meta es que la enfermería ocupe curules legislativas y gerencias, aportando una visión de salud pública integral.

​Tecnología: Entre la innovación y la deshumanización

​El futuro también plantea retos tecnológicos. Con la llegada de la Inteligencia Artificial, la enfermería busca que estas herramientas sean aliadas y no barreras. El riesgo latente es que el profesional se convierta en un «trabajador de escritorio», pasando más tiempo frente a un monitor que con el paciente.

«No quisiéramos convertirnos en profesionales de escritorio por responder a todo lo que piden los sistemas. El uso excesivo de herramientas tecnológicas puede descuidar el trato directo, el tú a tú con la persona», advierte el Dr. Guido. La lucha tecnológica de la enfermería es, en realidad, una lucha por recuperar el tiempo para el cuidado humano.

​Conclusión: Un llamado a la visibilidad y la justicia

​La enfermería en Costa Rica vive un momento de despertar. Con el reciente nombramiento de tres enfermeras como Beneméritas de la Patria, el gremio ha decidido que ya no aceptará la invisibilidad. Sin embargo, el Dr. Guido deja un mensaje contundente para las autoridades y la sociedad:

​»No nos estamos viendo desde la dignidad y el valor humano, sino desde un número, desde una mercancía, y eso es altamente peligroso. Dignificar a la enfermería es, en última instancia, proteger la vida de cada costarricense».

​La salud pública de Costa Rica no se mide por sus edificios, sino por las condiciones de quienes cuidan de nosotros. El 12 de mayo, Día Internacional de la Enfermería, la consigna es clara: sin dignidad para el enfermero, no hay calidad para el paciente.

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