Obispos de Costa Rica se oponen al traslado del 2 de agosto

Por: Fabricio Alfredo Obando Chan, periodista.
En la Asamblea Legislativa de Costa Rica se presentó el proyecto de ley expediente 25.593. La finalidad de esta iniciativa es que el disfrute de cinco feriados sea trasladado al lunes de la semana posterior, lo que reformaría el artículo 148 del Código de Trabajo.
Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR), luego de realizar un análisis, aportaron los siguientes elementos para el debate nacional:
- Antecedentes y rechazo previo: Entre los feriados a reformar estaría el 2 de agosto (día de la Virgen de los Ángeles). Los motivos del proponente son similares a los del proyecto 24.274, rechazado en julio de 2024. En esa ocasión, se dictaminó que la memoria colectiva, la cohesión social y la ritualización del tiempo deben prevalecer sobre el incentivo turístico.
- Contradicción en los «días afectivos»: El proyecto excluye el 15 de agosto (día de la Madre) por considerarlo un “día afectivo” de gran arraigo familiar y religioso. Los Obispos cuestionan bajo qué parámetros se dimensiona un día como afectivo, señalando que el 2 de agosto es la fiesta religiosa con mayor convocatoria en el país y posee un arraigo social equivalente.
- Significado histórico y religioso: Se celebra a Nuestra Señora de los Ángeles como un hecho nacional de fe. Fue declarado así en 1932 por Ricardo Jiménez Oreamuno en reconocimiento al impacto de la devoción iniciada en 1635. En la liturgia católica y el carisma franciscano, la fecha es inamovible debido a su origen histórico en la Puebla de los Pardos.
- Autonomía de la liturgia: Al confluir un hecho histórico con un culto católico, la celebración carece de sentido en otra fecha. La Iglesia sostiene que, al igual que el Jueves y Viernes Santo, los feriados religiosos deben conservarse el mismo día de su celebración litúrgica, apelando a la autonomía de la Iglesia para regular sus ritos.
- Impacto de la Romería: El evento moviliza entre dos y tres millones de peregrinos hacia Cartago. El feriado del 2 de agosto marca el punto de llegada y es fundamental para que los fieles puedan descansar y reponer fuerzas tras la caminata, además de ser un símbolo de cohesión social y memoria común.
Conclusión:
Por estos motivos, la Conferencia Episcopal se opone al traslado del disfrute del 2 de agosto al lunes siguiente. Invitan a los legisladores a valorar no solo criterios económicos o turísticos, sino también los valores sociales y educativos necesarios ante el contexto de violencia que vive el país.
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