5 hábitos financieros clave que todo joven debe dominar antes de su primer empleo

Cada 12 de agosto, Coopecaja hace un llamado a las familias para fortalecer la educación financiera de niños, niñas y adolescentes. Enseñar desde edades tempranas cómo administrar el dinero, ahorrar y planificar metas se ha convertido en una herramienta fundamental para que las nuevas generaciones enfrenten un entorno económico cada vez más dinámico y tomen decisiones financieras responsables
En Costa Rica, especialistas coinciden en que desarrollar hábitos financieros desde edades tempranas favorece una mejor administración de los recursos, fomenta la cultura del ahorro y reduce la posibilidad de caer en prácticas de endeudamiento poco saludables durante la vida adulta. En este contexto, la Encuesta Nacional de Capacidades Financieras, desarrollada por la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) con apoyo de la OCDE, evidencia que las personas jóvenes presentan menores niveles de planificación financiera y una menor tendencia a ahorrar de manera constante en comparación con otros grupos de edad, lo que refuerza la necesidad de impulsar la educación financiera desde la niñez. Sin embargo, la cultura de ahorro formal sigue siendo un desafío, ya que los jóvenes dedican menos del 10% de sus ingresos al ahorro, en gran parte por la falta de una educación financiera temprana
«La educación financiera no consiste únicamente en aprender a ahorrar. También implica comprender el valor del dinero, planificar metas, diferenciar entre necesidades y deseos, utilizar responsablemente los productos financieros y desarrollar habilidades que permitan construir un futuro económico más estable», señala Sujeyny Gamboa, jefatura de Relaciones Corporativas.
Los principales consejos para fortalecer la educación financiera en los menores de edad son:
1. Dar una mesada fija y dejar que la administren: entregar un monto periódico (semanal/quincenal) dándoles acompañamiento. El aprendizaje real ocurre cuando el menor experimenta consecuencias de una mala decisión en un entorno es seguro.
2. Usar el error real como lección, no el sermón: si el menor gasta mal su dinero y luego no le alcanza, dejar que sienta esa falta (dentro de límites seguros) en vez de darle un adelanto o completar la diferencia. Es la forma más efectiva de instalar el hábito de pensar antes de gastar.
3. Dividir la mesada en tres sobres o cuentas visibles: gastar, ahorrar, compartir: es importante ayudarles a repartirlo físicamente (o en una app). Que el menor vea el dinero separarse en partes es mucho más efectivo que explicarle el concepto de presupuesto en abstracto.
4. Igualar el ahorro para metas específicas: si el menor ahorra para algo que quiere (un juego, una bicicleta), el adulto aporta un monto proporcional una vez que lo alcanza, se refuerza el hábito de ahorro con una motivación inmediata y tangible, apropiada para su edad.
5. Llevarlos abrir su primera cuenta ahorro y/o tarjeta débito: dejando que el menor sea quien pregunte y gestione. Convertir la banca en una experiencia propia, no en algo que «los papás manejan», construye sentido de propiedad sobre el dinero.
El papel de las familias
Los especialistas coinciden en que la educación financiera comienza en el hogar, no en el aula. Los menores aprenden mucho más de lo que observan que de lo que se les explica: cuando ven a sus padres comparar precios antes de comprar, priorizar un gasto sobre otro o conversar abiertamente sobre el presupuesto familiar o ahorro, interiorizan esas prácticas como algo natural. Por eso, evitar el tema del dinero en casa —en lugar de protegerlos— les quita la oportunidad de aprender con el ejemplo.
Asimismo, los centros educativos, las organizaciones y las entidades financieras desempeñan un papel clave al impulsar programas de capacitación que acerquen estos conocimientos a las nuevas generaciones mediante un lenguaje práctico y adaptado a su realidad.
«Cada decisión financiera que una persona aprende a tomar desde joven representa una oportunidad para construir un mejor futuro. Por eso en Coopecaja desarrollamos la modalidad de afiliación y ahorro para los menores de edad, acompañada de herramientas de ahorro y formación con el objetivo de sembrar las bases de una vida financiera informada y saludable», concluye Gamboa
Coopecaja brinda la facilidad de afiliación a menores, que incluye la entrega de tarjeta de débito para niños (as) y jóvenes, ligadas a un ahorro escolar mensual y capital social, deducido al asociado responsable, además de brindarles actividades, campamentos, charlas y formación en cultura financiera como guía para la población menor de edad.
Para más información sobre capacitación integral gratuita y abierta a todo público puede visitar: https://campusvirtualcoopecaja.com/web/ conozca más sobre los beneficios de Coopecaja en el sitio web oficial www.coopecaja.fi.cr
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