Costa Rica sigue siendo un país desigual pese a recortes en programas sociales, según expertos

Costa Rica sigue siendo un país en donde la desigualdad persiste, tal como lo muestran los indicadores oficiales que reflejan un aumento en la cantidad absoluta de personas en condición de pobreza. Así lo advierte el Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica (COLTRAS), en el libro Desigualdad y pobreza en Costa Rica: debates actuales de las ciencias sociales, una investigación que analiza las causas estructurales de la desigualdad y cuestiona la forma en que el país mide y enfrenta este problema.
La obra, elaborada por especialistas en Trabajo Social, Sociología, Economía, Historia y Psicología, reúne quince investigaciones que documentan cómo la pobreza en Costa Rica no responde únicamente a la falta de ingresos, sino también a un modelo de desarrollo que concentra la riqueza, debilita las políticas sociales y profundiza las brechas entre distintos sectores de la población.
Entre los principales hallazgos destaca que, aunque el porcentaje de pobreza pueda mantenerse relativamente estable, cada año aumenta la cantidad de hogares que enfrentan esta condición, debido al crecimiento de la población. Además, la investigación evidencia que las políticas fiscales vigentes no están reduciendo la desigualdad, ya que continúan gravando principalmente el consumo y no la riqueza.
Otro de los aportes del libro es demostrar que la pobreza también tiene dimensiones invisibles. Las mujeres dedican hasta cinco horas más al día que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, situación que limita sus oportunidades laborales y constituye una “pobreza de tiempo” que rara vez es considerada en las estadísticas oficiales.
La publicación también concluye que los actuales programas de asistencia social logran contener parcialmente la pobreza, pero no modificar las condiciones que la generan, mientras que las personas en condición de pobreza son cada vez más objeto de discursos que las responsabilizan de su propia situación, fenómeno identificado como “populismo punitivo”.
Asimismo, el libro plantea que medir la pobreza nunca es un ejercicio exclusivamente técnico. La metodología utilizada para ello refleja una determinada visión sobre el desarrollo, la justicia social y el papel del Estado, por lo que advierte que ninguna medición logra capturar por sí sola la complejidad del fenómeno.
El libro también documenta que las mujeres campesinas enfrentan una doble desigualdad, al combinar empleos agrícolas precarios con una elevada carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. De igual manera, se evidencia cómo la pobreza comienza desde la infancia, al limitar el acceso de miles de estudiantes al transporte, la alimentación y los materiales educativos, profundizando la denominada “pobreza de aprendizaje”.
Un llamado a revisar el rumbo de la política social
La presentación del libro ocurre en un contexto marcado por recortes a programas sociales dirigidos a poblaciones vulnerables. “Decisiones recientes, como la reducción de recursos para CEN-CINAI y las denuncias sobre disminuciones en subsidios para personas con discapacidad, reflejan una tendencia hacia el debilitamiento de la política social”, subraya la Dra. Mariangel Sánchez Alvarado, de la Unidad de Investigación del COLTRAS.
Las cifras nacionales respaldan esta preocupación. Según el INEC, en 2024 la pobreza afectó al 20,3 % de los hogares, lo que representa más de un millón de personas, mientras que las proyecciones para 2025 mantienen cerca de 286.000 hogares en esta condición. Paralelamente, la CEPAL continúa ubicando a América Latina como la región más desigual del mundo en materia de ingresos.
A ello se suma una disminución proyectada de los ingresos tributarios como porcentaje del Producto Interno Bruto y la existencia de 1.483 exoneraciones fiscales vigentes, que en 2024 representaron alrededor de ₡705.000 millones en ingresos no percibidos por el Estado, recursos que podrían destinarse a programas sociales, salud y educación.
Frente a este panorama, el libro propone fortalecer las políticas sociales universales, construir un Sistema Nacional de Cuidados, superar los enfoques asistencialistas, fortalecer la organización profesional y promover un mayor vínculo entre la investigación académica y la formulación de políticas públicas.
La publicación, de más de 500 páginas, constituye el tercer volumen de la colección Resistencia y cambio. Aportes de Trabajo Social, impulsada por el Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica para promover el acceso abierto al conocimiento crítico y aportar evidencia científica al debate nacional sobre la pobreza y la desigualdad.
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