Salud

Tres estudios de la UCR alertan que las bacterias se están volviendo más resistentes a los desinfectantes

● El exceso de uso de uno de los compuestos químicos más usados en la industria de los productos desinfectantes, el cloruro de benzalconio, está incentivando la resistencia de bacterias dañinas para el ser humano

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Tres investigaciones, una publicada en el 2021 y dos en el 2023, son contundentes: los microorganismos ambientales ya muestran sus primeras resistencias a los productos desinfectantes, especialmente, a uno de los compuestos químicos más utilizados en el mundo: el cloruro de benzalconio (BAC). Este hecho, a largo plazo, podría afectar negativamente la salud humana.

 

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Así lo reveló recientemente la Dra. Luz Chacón Jiménez, microbióloga de la Universidad de Costa Rica (UCR), quien lideró los estudios con un amplio equipo de once científicos nacionales e internacionales como parte de su Programa de Doctorado en Ciencias, del Sistema de Estudios de Posgrados (SEP-UCR).

 

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Dentro de ese grupo de destacados especialistas sobresalen Keilor Rojas Jiménez, biólogo de la UCR; María Arias Andrés, de la Universidad Nacional; y Alexandro Rodríguez Rojas, cuando ejercía para el Instituto de Biología de la Universidad Libre de Berlín, Alemania.

 

De acuerdo con la Dra. Chacón, los estudios se enfocaron en ir a una planta de tratamiento de aguas residuales de Costa Rica con el fin de recolectar y analizar tanto el líquido presente como los lodos activados —materia usada para purificar el agua residual—. Los resultados encontrados no fueron alentadores.

 

El primer estudio, el del 2021, reveló cambios en el grupo de bacterias alojadas en los lodos activados de la planta de tratamiento después de su exposición al BAC. Además, a nivel genético, dichas bacterias mostraron un aumento significativo en dos variantes de un gen relacionado con la resistencia al químico, probablemente, debido a la exposición constante a esa sustancia desinfectante.

 

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Incluso, hasta se identificó que una, de cada diez bacterias que vivían en esos lodos, portaba un gen que les permitía “coger” genes de resistencia y guardarlos dentro de su material genético.

 

Los estudios de este 2023 no se alejaron de esa realidad y terminaron por comprobar que, en efecto, la descarga excesiva de desinfectantes, entre ellos los que poseen como principio activo el BAC, están desencadenando respuestas de resistencia en los microorganismos ambientales que habitan en los sistemas acuáticos de las aguas residuales.

 

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“Desde el 2013 nos interesaba indagar qué estaba pasando con las aguas residuales de Costa Rica. Al inicio buscamos patógenos. En eso, nos llamó la atención ver que las aguas que ingresaban a las plantas estaban llenas de desinfectante. Ahí nos preguntamos qué efecto podría ocasionar esto al ambiente y a la salud, para lo cual decidimos analizar el cloruro de benzalconio. Este compuesto es el que más se utiliza a nivel mundial y su uso aumentó todavía más después de la pandemia. El primer resultado que nos sorprendió fue ver que el BAC sí estaba alterando la comunidad microbiana y sus genes de resistencia asociados a los desinfectantes. Esto puede generar serias implicaciones a largo plazo”, comentó la Dra. Chacón.

 

Ahora bien, ¿cuál podría ser una de esas implicaciones? Justamente, que los productos desinfectantes empiecen a ser menos efectivos para matar a las bacterias.

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“En primer lugar, es muy probable que ninguna persona piense que al usar un desinfectante está contaminando. La realidad es que sigue siendo un producto químico como cualquier otro que, al ser usado en exceso y descartado en las aguas residuales, tiene un efecto sobre el ambiente. En las bacterias de los ecosistemas acuáticos se pueden activar mecanismos muy similares a los que generan resistencia a los antibióticos. Esto tiene implicaciones para la salud humana y del ambiente, efectos en la evolución de algunos grupos particulares de bacterias y alteraciones en la ecología por el cambio en las abundancias de los grupos de bacterias respecto a un ambiente no contaminado”, indicó Keilor Rojas.

 

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Resistencia cruzada

Por supuesto, la posible pérdida de eficacia y eficiencia de los desinfectantes no sería el único impacto. La resistencia generada por las bacterias ante esos productos de limpieza también podría agudizar, de manera indirecta, la problemática de la resistencia a los antibióticos que actualmente vive el mundo.

 

De acuerdo con la última Revisión de la Resistencia Antimicrobiana del Reino Unido, actualmente 700 000 personas mueren cada año por la resistencia a los antibióticos. Si el hecho no cambia, en el 2050 la problemática cobraría la vida de más de 10 000 000 de personas en el mundo.

 

¿El motivo? Sencillo. La ciencia explica que las bacterias expuestas a elevadas cantidades de una sustancia que las amenaza las obliga a iniciar una lucha por la supervivencia. Durante ese proceso, los microorganismos llevan al máximo sus mecanismos para evadir el daño y subsistir.

 

Esa respuesta es similar tanto para las sustancias desinfectantes como para los antibióticos. Por eso, cuando un grupo de bacterias genera resistencia a un desinfectante, también está muy cerca de crear resistencia a los antibióticos.

 

Básicamente, es como si la bacteria aprendiera que la forma para defenderse del enemigo A (desinfectante) también podría servir para enfrentarse al enemigo B (antibiótico). En el campo de la salud a esto se le denomina resistencia cruzada y fue un dato muy bien explicado por la Dra. Chacón y el Dr. Rojas en un artículo científico publicado en el 2020.

 

“La resistencia a los antibióticos es un problema de salud pública que nos compete a todos. En algún momento no vamos a tener antibióticos que funcionan para eliminar los microorganismos que tenemos. Entonces, cuando vemos que hay resistencia a aminas cuaternarias —productos químicos desinfectantes potentes— sabemos que esto viene muy de la mano con la resistencia a los antibióticos. Esto es una alerta que hay que tomar en cuenta”, explicó la Dra. Chacón.

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