Salud

​De la cuna al dentista: las secuelas a largo plazo de un hábito de succión no corregido

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Por: Fabricio Alfredo Obando Chan, periodista.

​Lo que comienza como un simple método de consuelo puede comprometer la salud dental de por vida. El uso extendido del chupón después de los dos años deforma la estructura del paladar y desalinea la mordida, obligando a muchos niños a enfrentar costosos tratamientos de ortodoncia en el futuro. Especialistas advierten que detectar estas señales a tiempo es clave para evitar daños irreversibles en el desarrollo bucal infantil.

​“La succión cumple una función importante en los bebés; sin embargo, cuando se mantiene por periodos prolongados puede afectar el crecimiento adecuado de los maxilares y la alineación de los dientes”, explica la Odontopediatra Melissa Rojas.

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Principales consecuencias de la succión prolongada

Entre las principales consecuencias del uso prolongado del chupón y la chupeta, la doctora Rojas señala las siguientes:

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​Mordida abierta: los dientes superiores e inferiores no logran cerrar correctamente al morder.

​Desalineación dental: apiñamiento o desplazamiento de las piezas fuera de su posición natural.

​Alteraciones en la forma del paladar: el paladar se vuelve estrecho y alto, afectando la respiración y el espacio dental.

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​Dificultades en el habla: problemas de pronunciación debido a la posición incorrecta de la lengua.

​¿Hasta cuándo es recomendable su uso?

De acuerdo con la especialista, lo ideal es limitar el uso del chupón y la chupeta durante los primeros años de vida, promoviendo su retiro progresivo antes de los 2 o 3 años, según cada caso particular.

​Asimismo, la doctora recomienda evitar hábitos como dormir con el biberón o la chupeta, o mantener la succión constante durante el día, ya que esto incrementa considerablemente el riesgo de afectaciones en la salud bucodental.

​Rojas enfatiza la importancia de realizar controles odontológicos desde edades tempranas, con el fin de detectar cualquier alteración a tiempo y orientar a los padres en el proceso de transición.

“El acompañamiento profesional permite hacer una transición adecuada, respetando el desarrollo de cada niño y evitando cambios bruscos que puedan generar estrés”, concluye.

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