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Sector Pesquero de Puntarenas espera respuesta de parte del Gobierno para que atienda la situación que vive el sector

Con el fin de hacer un llamado a las autoridades civiles para que tomen las medidas necesarias para solventar los problemas que, sistemáticamente, afectan al Sector Pesquero y Molusquero de Puntarenas y de todo el país; este miércoles se firmó el Manifiesto de la Gente del Mar, Puntarenas 2020, el cual busca abrir un camino de diálogo con el Gobierno de la República que genere resultados positivos, tangibles y reales.

El Manifiesto fue suscrito por el Obispo de la Diócesis de Puntarenas, Monseñor Óscar Fernández Guillén y el Obispo responsable de la Pastoral Social-Cáritas de Costa Rica y de la Obra del Apostolado del Mar, Monseñor Daniel Blanco Méndez; así como representantes de más de diez organizaciones pesqueras.

Esta acción social encabezada por la Iglesia Católica de Puntarenas, constituye una respuesta a la situación que los pescadores y pescadoras artesanales, camaroneros y palangreros, así como molusqueros y molusqueras enfrentan; particularmente desde hace dos años en los que los afectados denuncian un olvido total de las autoridaes hacia la gente de nuestras costas.

Lea el manifiesto:

La idea con este manifiesto es reivindicar los derechos de este sector de la población. Queremos impulsar un proceso de escucha en las autoridades civiles, para que la voz del sector pesquero y molusquero sea tomada en cuenta, y así se deje de ignorarlos y no atender sus necesidades como ha ocurrido en los últimos tiempos”, denunció el Obispo de Puntarenas Mons. Óscar Fernández Guillén.

Como primera medida para abrir esta ruta de diálogo, en el Manifiesto se solicita una audiencia al Presidente de la República, Carlos Alvarado, para que atienda al sector y pueda escuchar sus preocupaciones y propuestas.

Queremos que el señor presidente y sus colaboradores nos escuchen para que se enteren de lo que está pasando en las costas y conozcan nuestras necesidades. No estamos pidiendo nada extraordinario solo que podamos trabajar bien y en conjunto, como no hemos podido hacerlo en los últimos dos años”, asegura Aracelly Jiménez en representación de 42 mujeres y 8 hombres que viven de la extracción de moluscos como pianguas, mejillones, almejas y choras. Este sector denuncia una desatención total a su actividad y espera con ilusión resultados positivos de este”, Manifiesto de la Gente del Mar, Puntarenas 2020.

A la voz de las molusqueras se suma la de los pescadores de camarón como Antonio Astúa, capitán de embarcación que se encuentra desempleado. “Nosotros nos hemos sumado a esta iniciativa del Manifiesto para ver si salimos adelante con este gran problema que tenemos por la paralización de la pesca de arrastre. Nuestro grupo de pescadores tiene ya más de dos años de no poder trabajar, totalmente alejados del mar y del trabajo y es muy duro. Muchas noches pasamos incluso sin dormir. La pesca para nosotros nace del corazón, lo heredamos de nuestros padres y somos una familia de personas que están pasando una crisis muy dura, que afecta nuestra dignidad, nuestras oportunidades y esto nos está matando y algunos de nosotros por depresión no han podido superar la situación”, explica.

Según explica Monseñor Daniel Blanco Méndez esta situación es real y preocupante. “Nosotros en la Iglesia Católica damos fe de la gravedad de todos los problemas, que vive el sector; es por ello, que como parte del grupo redactor del manifiesto solicitamos de la manera más respetuosa la realización de una reunión con la presencia del Presidente de la República, para presentarle la problemática del sector y posibles soluciones; y de esa manera se haga un análisis multisectorial, serio y verdaderamente participativo de la pesca y extracción de moluscos en nuestro país, ya que solo así se acabará la incertidumbre que padecen las personas que viven de este sector productivo”.

¿Cuál es la situación que vive el sector? Dentro de las principales problemáticas que denuncia el Manifiesto de la Gente del Mar se encuentra la tendencia institucional de oponer la sostenibilidad ambiental al bienestar económico y social de la población, restringiendo actividades pesqueras que generan empleo y oportunidades a cientos de familias en las costas.

Asimismo, el Manifiesto denuncia “la sumisión del actual gobierno a la tendencia internacional profesada por ciertos organismos internacionales, que buscan cerrar las pesquerías, sacar a la gente del mar e impedir la extracción de moluscos, irrespetando la cultura, el estilo de vida y las tradiciones asociadas a la pesca y a la recolección de moluscos. Estas organizaciones repiten el estribillo de contraponer la sostenibilidad ambiental a los derechos de los pescadores y molusqueros, cuando lo que se debe trabajar es en función de pesquerías sostenibles y solidarias, en un marco de Derechos Humanos y no de su cierre absoluto”.

También se denuncia en el Manifiesto la apuesta estatal por promover aquellas pesquerías de alto impacto, como la pesca de atún con cerco por parte de flotas internacionales, que generan grandes réditos por concepto de licencias, pero que excluyen a gran parte de la población de la justa y equitativa distribución de la riqueza.

Un aspecto que también ha influido en la situación que experimenta el sector es la participación en Mesas de Diálogo infructuosas, en donde no se muestra un compromiso serio y transparente por parte de las instituciones y autoridades civiles en tomar verdaderamente en cuenta la opinión del sector en la solución de sus problemas.

En los últimos dos años hemos participado en tres mesas de diálogo y todas han resultado en un fracaso absoluto porque nuestras opiniones ni nuestro conocimiento nunca son tomadas en cuenta. Hemos visto que a esas mesas de negociación el Gobierno manda funcionarios sin capacidad de tomar decisiones y finalmente no llegamos a ningún lado. No hemos visto avances en ninguna de las problemáticas que tenemos, pero estamos esperanzados de que con la participación de la Iglesia Católica ahora las autoridades nos presten atención”, comentó José Luis Sánchez, Vicepresidente y socio fundador de la Asociación de pescadores artesanales Los Marinos, que reúne a 92 hombres y 45 mujeres dedicadas a la pesca.

A todo lo anterior se suma más recientemente la pandemia que ha suspendido, o en el peor de los casos destruido, las cadenas de comercialización tanto nacional como internacional de los productos pesqueros, amenazando a las personas dedicadas a la pesca y a la extracción de moluscos con la pobreza y el hambre.

Finalmente, la Iglesia y los grupos de pesca seguiremos trabajando juntos para construir soluciones ante estos retos, pero se requiere que las autoridades estatales se involucren con voluntad política, compromiso social, decisión y diligencia en este proceso para que los resultados sean provechosos para las comunidades costeras y todas las familias costarricenses que dependen de la pesca para su subsistencia”, concluyó Monseñor Blanco.

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