Brenda Navarro, una porteña que le sonríe a la vida después del cáncer

Brenda es una joven de 32 años, es vecina del Barrio San Luis ubicado en Fray Casiano de Puntarenas y hoy atiende con una sonrisa en la Municipalidad de Puntarenas. Sin embargo, detrás de su voz pausada hay una historia de supervivencia extrema que comenzó cuando apenas tenía 19 años.
El diagnóstico que nadie vio venir
Lo que empezó como una pequeña llaga en la lengua terminó siendo un calvario de ocho meses de diagnósticos errados. «Le decían en el Ebais que eran aftas, pero la herida no cerraba; se ponía más grande, blanca y dura», recuerda Brenda. Fue hasta que visitó a la Dra. Pamela Loría en El Roble cuando escuchó por primera vez la palabra que cambiaría su vida: Cáncer.
A pesar de no ser fumadora ni tener conductas de riesgo, el diagnóstico fue devastador: Cáncer de lengua en etapa 3. «En el Hospital México era un experimento; era demasiado joven para ese tipo de cáncer, que usualmente solo se ve en adultos mayores fumadores». Habló con Puntarenas Se Oye sobre su situación.
Volver a nacer en Proyecto Daniel
La cirugía fue radical: le extirparon el 50% de la lengua y le realizaron una limpieza profunda en el cuello. Brenda tuvo que aprender a hablar de nuevo desde cero. En medio de la radioterapia y la quimioterapia, una luz apareció: Proyecto Daniel.
«Para mí fue fundamental el acompañamiento emocional. Conocer a otros jóvenes que pasaban por lo mismo me ayudó a dejar de sentirme como un ‘bicho raro’. Ellos me llenaron de amor y me ayudaron a perder la vergüenza por las secuelas físicas, como la pérdida de sensibilidad en la cara o los cambios en mi voz». Navarro relató sobre la importancia del Proyecto Daniel para su vida.
Un día a la vez: De «muerta en vida» a la Municipalidad
Brenda relata con dureza los momentos más oscuros de su proceso: «Pasó seis meses sin ver el sol ni la luna. Mi mamá me bañaba en una silla plástica porque yo no podía sostenerme. Estaba muerta en vida».
Sin embargo, su mentalidad fue su mejor medicina. Ante la advertencia de un médico que le dio seis meses de vida si no luchaba, ella decidió que sería más fuerte que la enfermedad. Esa determinación la llevó no solo a sobrevivir, sino a reinsertarse por completo: este año cumple 12 años de laborar para la Municipalidad de Puntarenas.
Un mensaje de esperanza para el Puerto
Hoy, Brenda es una «sobreviviente veterana» y su consejo para quienes enfrentan cualquier dificultad es claro:
»La mente es poderosa. No dejen que los pensamientos negativos les ganen. Aprendan a vivir un día a la vez; el ayer ya pasó y el mañana no es seguro. Valoren un atardecer, valoren la luna. No vivan estresados, porque la vida se va en un segundo».
Gracias al Proyecto Daniel los pacientes de entre 13 y 25 años fueron una población «invisible» en el sistema de salud y en la actualidad son visibles . Sus necesidades no encajaban en los pabellones infantiles ni en las salas de adultos mayores. Proyecto Daniel cambió ese panorama.
«Al principio no teníamos sobrevivientes; hoy, gracias a Dios, tenemos profesionales, médicos y emprendedores que han triunfado ante la vida», comenta doña Ligia Bobadilla, Fundadora de Proyecto Daniel con orgullo.
Sin embargo, reconoce que el camino es agridulce: «En el trayecto también hemos perdido chicos muy queridos. El sobreviviente a veces quiere alejarse del tema porque el proceso es como un duelo, pero ver a 14 parejas de sobrevivientes celebrar nuestros 15 años nos llena de alegría».
Un cambio en el panorama clínico
Uno de los puntos más alarmantes discutidos en la conversación es el cambio en la demografía de la enfermedad. Según Bobadilla, cada vez ingresan más jóvenes con diagnósticos que antes eran exclusivos de adultos mayores, como el cáncer de colon.
Ante este impacto, la Fundación trabaja en tres ejes fundamentales:
Salud Mental y Comunidad: Actividades recreativas y campamentos donde los jóvenes dejan de sentirse «bichos raros» al compartir con otros que viven procesos similares.
Educación y Reinserción: A través del simposio «Educando con el Corazón», capacitan a docentes para que los estudiantes no pierdan su derecho a la educación ni sufran discriminación por mitos, como el temor infundado al contagio por radioterapia.
Apoyo a Cuidadores: Herramientas para padres y madres que enfrentan el dolor de ver a un hijo enfermo.
El sueño de llegar a Puntarenas
Al ser consultada sobre la posibilidad de una sección especializada en el nuevo Hospital Monseñor Sanabria, doña Ligia explicó que actualmente la Fundación opera donde se brindan tratamientos integrales (como el Hospital México).
»Si el Monseñor Sanabria llega a tener una unidad integral con especialistas y quimioterapia, nos encantaría ser parte de Puntarenas. Por ahora, captamos a los pacientes porteños cuando viajan a San José, pero invitamos a cualquier joven de la zona de entre 13 y 25 años a contactarnos para incluirlos en nuestras bases de datos y becas».
Un mensaje a la juventud: «Escuchen a su cuerpo»
Para cerrar, la presidenta de Proyecto Daniel envió un mensaje contundente a los jóvenes sanos y a sus familias: la importancia del diagnóstico temprano.
«Muchos jóvenes van al Ebais y les dicen que son ‘dolores de crecimiento’, pero hay que ser insistentes. El cuerpo manda mensajes. No se trata solo de prevenir con dieta, sino de detectar a tiempo para tener más posibilidades de salir adelante. Disfruten al máximo cada día que se sientan bien y nunca pierdan la esperanza».






