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Economía

Déficit financiero del Gobierno Central se redujo de un 0,7% del PIB a 0,4%

Actividad económica registra un repunte en la mayoría de las industrias de acuerdo con el Índice Mensual de Actividad Económica, donde destaca el mejor desempeño de la manufactura del régimen definitivo, luego de 18 meses de contracción.

En su más reciente informe mensual sobre la coyuntura macroeconómica del país, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) concluyó que continúa el repunte en la actividad económica local y mejora el desempeño fiscal, en medio de condiciones crediticias favorables y en un contexto de inflación contenida.

En el comunicado “Comentario sobre la economía nacional para febrero de 2020”, divulgado este martes, el ente emisor señala una reducción del déficit financiero de un 0,7% del PIB en enero de 2019 a un 0,4% para el mismo mes en este año, mientras que el balance primario alcanzó un déficit de 0,19% del PIB (0,45% un año antes)”.

Al resaltar el desempeño financiero del Gobierno Central, se indica que el resultado primario y financiero en enero de 2020 refleja una mejora de 0,3 puntos porcentuales (p.p.) con respecto a lo observado un año atrás, a pesar de que a inicios de 2019 se recibieron recursos extraordinarios por la amnistía tributaria.

En su comunicado del 21 de febrero, el Ministerio de Hacienda destaca que tanto el déficit fiscal como el déficit primario registraron sus menores niveles en una década para el mes de enero. En particular, los ingresos crecieron un 17,6% mientras que el gasto del Gobierno Central se redujo en 6,3%.

Por otra parte, el BCCR señala que la aparición y propagación del virus denominado COVID-19 (coronavirus) está afectando el ritmo de crecimiento de la economía mundial, y ya está empujando a la baja los precios del petróleo.

Aunque aún es prematuro evaluar los impactos macroeconómicos de este riesgo sobre Costa Rica, éstos podrían asociarse con un eventual atraso en los canales de suministro, una afectación en el crecimiento económico de los principales socios comerciales del país (y por ende una menor demanda sobre nuestra oferta exportable), y un impacto negativo sobre el influjo de turistas al país”. Por otra parte, la reducción en los precios del petróleo compensaría parcialmente estos efectos negativos.

El Banco Central sigue de cerca estos acontecimientos en procura de tomar las medidas necesarias de manera oportuna”, subraya el análisis.

Análisis del BCCR

Proceso de recuperación continúa. “Luego de registrar un mínimo en mayo de 2019, el crecimiento económico ha repuntado, tanto en términos interanuales como trimestrales”, señala, precisando que “con excepción de la construcción, electricidad y agua, que disminuyeron, el resto de industrias mostró variaciones positivas y, en su mayoría, superiores a las de un año atrás”.

El impulso estuvo determinado por el desempeño de empresas amparadas a regímenes especiales, que mantuvieron el dinamismo, y por la recuperación de las del régimen definitivo. De este último grupo destacaron las de la manufactura, con tasas de cambio positivas luego de 18 meses de contracción.

Los resultados de las encuestas de confianza del consumidor y expectativas empresariales publicadas en el primer trimestre de 2020 validan la mejora en la percepción de los agentes económicos registrada en el cuarto trimestre de 2019, y aunque se mantienen en niveles de pesimismo relativo, sugieren que ese pesimismo ha disminuido.

Mejora el desempeño financiero del Gobierno Central. El resultado primario y financiero en enero de 2020 refleja una mejora de 0,3 p.p. con respecto a lo observado un año atrás, a pesar de que a inicios de 2019 se recibieron recursos extraordinarios por la amnistía tributaria.

Particularmente, el déficit financiero se redujo de un 0,7% del PIB en enero de 2019 a un 0,4% este año, mientras que el balance primario alcanzó un déficit de 0,19% del PIB (0,45% un año antes). La mejora en el resultado primario puso de manifiesto el efecto de menores transferencias (corrientes y de capital)”.

Inflación contenida. La combinación de presiones desinflacionarias (holgura en la capacidad de producción, alta tasa de desempleo y baja en el precio de materias primas importadas), mantuvo la inflación general y subyacente en diciembre y enero por debajo del rango meta (2% a 4%) del BCCR.

Por su parte, la expectativas de inflación a un año plazo se han mantenido en el punto medio (3%) de ese rango meta, lo que sugiere que el público otorga credibilidad al compromiso del Banco Central con una inflación baja y estable.

Para los próximos meses, la entidad no anticipa cambios en los determinantes macroeconómicos de la inflación, y aunque hay elementos de naturaleza transitoria, el balance de riesgos indica que la inflación tenderá a ubicarse por debajo del punto medio del rango meta.

El colón se ha mantenido fluctuando alrededor de una tendencia horizontal en los últimos tres o cuatro meses. Al 25 de febrero de 2020 el tipo de cambio fue similar al registrado al término de 2019, pero presentó una variación interanual de -6,3%, pues a la fuerte depreciación de fines del 2018 le siguió una recuperación del valor del colón en la primera mitad de 2019.

Transmisión de la política monetaria en proceso. Dado el espacio para aplicar medidas monetarias en apoyo a la reactivación económica, desde finales de marzo de 2019 el Banco Central ha bajado su Tasa de Política Monetaria en ocho ocasiones, que suman 300 puntos base de disminución. De manera complementaria, a partir de junio disminuyó el requerimiento de encaje mínimo legal (y de reserva de liquidez) para operaciones en colones.

Estas acciones se han trasladado de manera gradual a las tasas de interés del sistema financiero. Entre marzo de 2019 y febrero último (al día 19) las tasas de interés pasivas negociadas pasaron de 7,6% a 5,8% (nivel promedio), mientras que las activas promedio aumentaron ligeramente de 13,4% a 13,7%. Esto último se debió a que en ese periodo la estructura de colocación del crédito cambió en favor de actividades con tasas de interés más altas (consumo y tarjetas de crédito).

Por su parte, el crédito al sector privado en moneda nacional denota un moderado crecimiento desde finales de 2019, en tanto que las operaciones denominadas en moneda extranjera continúan decreciendo. Dos elementos apoyan el crecimiento en el caso del crédito en colones: por una parte, el proceso de recuperación económica y, por otro, la mayor disponibilidad de fondos prestables.

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