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Todo lo que podrían perder los móviles de Huawei

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Apenas una semana después de que se anunciasen las sanciones a Huawei que teóricamente supondrán la salida de los teléfonos de la compañía del ecosistema Android, el fabricante se encuentra ante un reto todavía mayor. El sistema operativo no es, ni mucho menos, el único de sus problemas.



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Los próximos dispositivos de Huawei podrían utilizar el sistema operativo alternativo que lleva tiempo desarrollando la empresa, aunque no se conocen apenas datos sobre éste o lo avanzado que está. Sin embargo, perdería el acceso a los servicios de Google, desde Gmail hasta YouTube, pasando por Maps. Y no hay que olvidar que Microsoft también se sumó al veto y no está tan claro que haya un sistema alternativo a Windows.

No obstante, este inconveniente se podría salvar y la compañía hasta podría conseguir una buena posición en el mercado chino en el que, en cualquier caso, muchos de estos servicios no están disponibles. Pero los que han ido surgiendo en esta semana no son tan sencillos de obviar y, además, ponen a la compañía en una situación de enorme desventaja: es la única que corre con obstáculos en esta carrera.

La primera de estas vallas figuradas fue la SD Association, que eliminó a Huawei de su lista de miembros. La asociación garantiza el derecho a utilizar las patentes básicas, estándares y otras tecnologías que permiten el uso de estas tarjetas para ampliar la memoria de los teléfonos (o portátiles, aunque en este caso sería menos preocupante al haber más alternativas).

Un caso parecido es el del Bluetooth Special Interest Group, una organización no gubernamental que tiene que dar su beneplácito para que los fabricantes puedan incorporar esta tecnología en sus terminales. Pues bien, se rumorea que podrían sumarse al veto.



Quien ya se ha unido es The Wi-Fi Alliance, la organización encargada de todo lo referente al estándar Wi-Fi. Es decir, algo bastante más complicado de sustituir que las tecnologías anteriores. Si después de esas vallas hay un foso, éste tendría caimanes. Eso sí, en este caso, según apunta Gizmodo no le permitiría certificar nuevos productos, pero sí podría usar los chips que ya estuviesen certificados. Algo es algo.

Aunque en el momento de publicar esta noticia Huawei no se mostraba entre las compañías que pertenecen a la SD Association, poco después volvió a aparecer en la lista, si bien la asociación no hizo ningún tipo de comunicado sobre la ausencia temporal y no se sabe si podría volver a desaparecer. Lo mismo ocurrió con Wi-Fi Alliance.

De todos modos, el mayor golpe a la línea de flotación es el que dio ARM. Los teléfonos necesitan un procesador como los coches un motor. Da igual si es diésel, gasolina o eléctrico mientras que algo mueva las ruedas, no hay vuelta de hoja. Obviamente, no tiene por qué ser uno desarrollado por ARM -el P30 Pro, por ejemplo, usa un Kirin 980-, pero sí necesita su arquitectura. Y recordemos que Qualcomm e Intel tampoco van a trabajar con la firma china.

La empresa, por su parte, se defiende. En un comunicado enviado a PIXEL explica que “una serie de asociaciones de la industria y de estándares han tomado la decisión de pausar algunos aspectos de su colaboración con Huawei, en respuesta a la presión política“. Así, aunque se muestran “decepcionados”, aseguran que “no afectarán” a sus operaciones diarias.

Huawei también recuerda que es “miembro activo de más de 400 organizaciones de estándares, alianzas industriales y comunidades de código abierto” y que “no ha violado los estatutos de ninguna de estas organizaciones”.

“Sin embargo, un pequeño grupo de ellas ha decidido suspender nuestra colaboración, sin ninguna base legal”, continúan. Estas acciones “van en contra de los principios que pretenden mantener” y “socavan su credibilidad como organizaciones internacionales“, apuntan, aunque sin señalar directamente a ninguna de estas organizaciones. También advierten que “decisiones como esta darán lugar a estándares fragmentados” y que “solo servirán para aumentar los costes y riesgos para todas las empresas a lo largo de la cadena de valor”.

La única buena noticia es que probablemente esto tenga más repercusiones a medio o largo plazo, ya que todo el trabajo hecho hasta que entre en vigor las sanciones -por el momento han sido retrasadas tres meses- no se perdería y en ese tiempo Huawei, China y Estados Unidos pueden alcanzar algún tipo de acuerdo.

Si no es así, la compañía, que cree que “estas acciones no representan la voluntad de la industria“, tendrá que empezar a poner parches, desarrollar tecnología y estándares propios o asumir que tendrá que lanzar un teléfono sin acceso a los servicios de Google, Bluetooth, Wi-Fi, ranura para tarjetas SD y procesador. Por ahora.



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