Salud y educación van de la mano: Médicos urgen continuidad del curso lectivo para proteger a estudiantes

La permanencia de los niños y adolescentes en el sistema educativo influye mucho en la salud física, mental y social. El próximo 23 de febrero muchos estudiantes retornan a las aulas y el Colegio de Médicos y Cirujanos hace un llamado a las familias para reforzar el acompañamiento y el vínculo con sus hijos para prevenir la deserción escolar.
El Colegio advierte que la desconexión escolar y la ruptura de la cohesión familiar incrementan la vulnerabilidad de los menores ante problemas emocionales, consumo de sustancias y captación por estructuras criminales, que suelen dirigirse a jóvenes con baja supervisión y escaso sentido de pertenencia.
“El vínculo con la educación debe entenderse también como un determinante de salud. Cuando un estudiante abandona el sistema educativo, aumenta su exposición a entornos de violencia, a conductas de riesgo y a dinámicas que deterioran su bienestar integral. Permanecer en las aulas es una forma concreta de prevención”, señaló el Dr. Elliott Garita, presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos.
Existen factores de riesgo claramente identificados como la conflictividad familiar, la desunión en el hogar, el consumo problemático de alcohol o drogas en el entorno cercano y la ausencia de supervisión. En contraste, la comunicación cercana, la presencia activa de adultos responsables y la estructura familiar funcionan como barreras protectoras reales.
El psiquiatra Dr. Mauricio Campos Campos explicó que muchos adolescentes en situación de riesgo manifiestan señales emocionales y conductuales que no siempre se reconocen a tiempo. Entre ellas figuran irritabilidad persistente, pérdida de motivación por el estudio, aislamiento, caída del rendimiento académico, impulsividad y vinculación con grupos negativos.
“Con frecuencia vemos que detrás del abandono escolar hay síntomas de ansiedad o depresión que se expresan a través de la conducta. Cuando el joven no encuentra escucha, límites claros y apoyo en su entorno cercano, puede buscar pertenencia en grupos que le ofrecen identidad y reconocimiento, aunque impliquen alto riesgo”, indicó el especialista.
El Dr. Campos Campos recordó que el cerebro adolescente aún está en desarrollo, sobre todo en las áreas relacionadas con control de impulsos y valoración de consecuencias, por lo que requieren acompañamiento sostenido. Subrayó que la comunicación asertiva implica escuchar, orientar y poner límites protectores, no solo corregir.
Los especialistas recomiendan a padres y encargados prestar atención a cambios marcados en conducta o desempeño académico, desinterés repentino por asistir a clases, problemas disciplinarios reiterados y consumo temprano de alcohol o drogas. La búsqueda oportuna de apoyo profesional permite intervenir antes de que el deterioro sea mayor y ayuda a reencauzar al estudiante.
De cara al arranque del ciclo lectivo, el Colegio de Médicos y Cirujanos insiste en que el mayor factor protector no es extraordinario ni costoso: es presencia adulta, seguimiento diario y conexión emocional. Un estudiante acompañado tiene más probabilidades de terminar el curso; un estudiante sostenido por su familia tiene más probabilidades de sostener su proyecto de vida.





