Salud Visual: La «Pandemia Silenciosa» que afecta a la niñez costarricense

La miopía infantil ha dejado de ser un simple problema de anteojos para convertirse en un desafío de salud pública global. En una reciente entrevista, el Dr. Allan Garita Víquez, Jefe de optometristas de Ópticas Visión, explicó por qué este padecimiento es considerado la «pandemia del siglo XXI» y cómo la tecnología de última generación está permitiendo, por primera vez, frenar su avance en niños y adolescentes.
¿Por qué aumenta la miopía en los niños?
Según el Dr. Garita, la ciencia ha identificado tres factores determinantes desde que se iniciaron los estudios de control en 1975:
Genética: El antecedente de padres o abuelos miopes es un factor crítico.
Etnia: Los latinos poseemos una mezcla racial que influye directamente en la prevalencia de problemas refractivos.
Hábitos modernos: El uso de dispositivos a distancias muy cortas y a edades tempranas.
»Aunque el dispositivo no es el culpable en sí, la falta de exposición al aire libre es clave. Los niños que viven en apartamentos o áreas cerradas desarrollan más miopía que quienes pasan tiempo en parques o zonas rurales, donde el sistema visual se ejercita en la visión de lejos», señaló el especialista.
Señales de alerta para padres
El Dr. Garita enfatizó en prestar atención a comportamientos que suelen pasar desapercibidos:
El «efecto chinito»: Cuando el niño entorna los ojos para ver mejor (efecto estenopeico).
Posiciones compensatorias: Inclinar la cabeza o acercarse demasiado a los objetos.
Escuchar a los docentes: Los maestros suelen ser los primeros en notar que un estudiante no copia bien de la pizarra o se distrae por falta de agudeza visual.
Stellest: La tecnología que «frena» la miopía
Una de las mayores innovaciones presentadas por Ópticas Visión es el lente Stellest, que utiliza la tecnología HALT (High Aspherical Lens Technology).
A diferencia de un lente convencional, Stellest posee una serie de anillos con microlentes invisibles. «Estos microlentes contrarrestan la distorsión periférica que se genera dentro del ojo cuando el niño enfoca de cerca. Al reducir ese desenfoque, logramos frenar hasta en un 67% el desarrollo y avance de la miopía», explicó Garita.
Una inversión en el futuro adulto
El control temprano (especialmente entre los 6 y 10 años) es vital para evitar complicaciones graves en la adultez. El doctor advirtió que una miopía no controlada puede superar las 6 dioptrías, lo que estira la retina y aumenta el riesgo de daños severos a partir de los 45 años.
»Si detectamos a un niño ‘pre-miope’ a tiempo, podemos evitar que llegue a ser miope. Y si ya lo es, podemos reducir la velocidad de su avance. Es un tema de salud pública», afirmó.
Protocolo de atención y seguimiento
Ópticas Visión ha implementado el «Pasaporte Stellest», un programa de seguimiento estricto que incluye:
Examen inicial: Evaluación completa subjetiva y objetiva.
Revisión a las dos semanas: Para asegurar la adaptación del niño.
Controles semestrales: Para monitorear la evolución de la graduación.
Acompañamiento integral: Coordinación con oftalmología para vigilar la salud de la retina y el crecimiento del eje axial del ojo.
El especialista concluyó recordando que, aunque los niños se adaptan rápido incluso para hacer deportes, la clave del éxito del tratamiento es el uso constante: «Desde que el niño se levanta hasta que se acuesta».






