Costa Rica bajo la lupa: Más del 60% de los adultos enfrentan la crisis de la obesidad

Hoy 3 de marzo el Colegio de Profesionales en Nutrición hace un llamado urgente en el marco del Día Mundial de la Obesidad para que se reconozca a la obesidad como uno de los principales desafíos de la salud pública del país y se genere políticas sólidas y compromiso social.
Actualmente, más del 60% de la población adulta en Costa Rica presenta sobrepeso u obesidad, mientras que en la población infantil aproximadamente 1 de cada 3 niños y niñas tiene exceso de peso.
En la última década, la tendencia ha mostrado un incremento sostenido, especialmente en adolescentes, lo que preocupa a los especialistas debido a que la obesidad infantil tiende a mantenerse en la adultez.
Los grupos con mayor prevalencia incluyen mujeres adultas, población en edad escolar y personas que viven en zonas urbanas donde el acceso a espacios seguros para la actividad física es limitado.
“La obesidad no es un tema estético ni una cuestión de voluntad individual. Es una enfermedad crónica, multifactorial y progresiva, reconocida internacionalmente, que implica una acumulación excesiva de grasa corporal que afecta la salud y la calidad de vida”, explicó Elizabeth Delgado, vocera del Colegio de Profesionales en Nutrición.
En el país, la obesidad se asocia directamente con enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, hígado graso no alcohólico, algunos tipos de cáncer y problemas osteoarticulares. Además, impacta la salud mental, limita la movilidad y aumenta el riesgo de complicaciones médicas.
El CPN advierte que esta situación también genera una carga importante para la Caja Costarricense de Seguro Social, debido al tratamiento de enfermedades crónicas vinculadas al exceso de peso.
Factores sociales, económicos y ambientales influyen significativamente en esta problemática. La mayor disponibilidad de alimentos ultraprocesados, la publicidad dirigida a población infantil, jornadas laborales extensas, la disminución del tiempo para cocinar en casa y el aumento del sedentarismo forman parte del entorno que favorece el aumento de peso.
“En muchos hogares existe la percepción de que comer saludable es más caro, especialmente cuando la canasta básica prioriza productos energéticamente densos pero no necesariamente de alta calidad nutricional. Esto demuestra que el abordaje debe ir más allá de decisiones individuales y enfocarse también en el entorno”, agregó Delgado.
El aumento del tiempo frente a pantallas, el teletrabajo, el transporte motorizado y la reducción de espacios recreativos también han contribuido al descenso del gasto energético diario en la población.
El Colegio enfatiza que acudir a un profesional en nutrición debidamente incorporado es fundamental para un tratamiento adecuado. La obesidad requiere un abordaje individualizado, basado en evidencia científica y adaptado a la realidad social, económica y cultural de cada persona.
Las dietas restrictivas sin supervisión pueden provocar pérdida de masa muscular, alteraciones hormonales, efecto rebote, deficiencias nutricionales y una relación poco saludable con la comida.
“El tratamiento no se basa en prohibiciones extremas ni soluciones rápidas. Se basa en educación nutricional, cambios sostenibles en el estilo de vida, mejora de la relación con la alimentación, promoción de actividad física y, cuando sea necesario, trabajo interdisciplinario”, señaló la vocera.
Desde la prevención, el CPN insta a fortalecer la educación alimentaria desde edades tempranas, promover el consumo de frutas, vegetales y alimentos frescos, garantizar espacios seguros para actividad física y regular el consumo de bebidas azucaradas.
A nivel país, el Colegio considera clave impulsar políticas públicas que promuevan entornos saludables, regulación de publicidad dirigida a niños, fortalecimiento del etiquetado nutricional frontal y estrategias comunitarias que faciliten decisiones saludables.
En este Día Mundial de la Obesidad, el mensaje del Colegio de Profesionales en Nutrición es claro: la obesidad no es culpa ni falta de disciplina. Es una condición compleja que requiere acompañamiento profesional, empatía y acciones colectivas.
“Cuidar nuestra alimentación no es una moda, es una inversión en salud, bienestar y calidad de vida para nosotros y para las futuras generaciones. Busquemos información basada en evidencia, evitemos soluciones rápidas y apostemos por cambios sostenibles que respeten nuestro cuerpo y nuestra realidad”, concluyó Delgado.






