Educación

Experta alerta: Costa Rica pierde a sus jóvenes por falta de acompañamiento temprano en escuelas y colegios

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El próximo lunes 23 de febrero miles de niños, niñas y jóvenes regresarán de nuevo a las aulas para adquirir nuevos conocimientos y sobre todo nuevas habilidades para su vida diaria.

 

Pero en algunos casos los niños y jóvenes viven en situaciones de vulnerabilidad y esto sigue cargando un alto costo en el sistema educativo, se convierte en una verdad incómoda.

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La psicóloga Catalina Chaves Fournier, directora ejecutiva de la Fundación Casa de los Niños, con casi dos décadas de experiencia en pobreza, violencia y riesgo social, señala que, para atender estos casos, la evidencia es clara, ya que, cuando un estudiante recibe acompañamiento emocional temprano, la probabilidad de exclusión disminuye significativamente. Sin embargo, advierte que esto sigue siendo una gran deuda del sistema educativo costarricense.

 

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“Los retrasos del curso lectivo, las reestructuraciones y la inestabilidad institucional pueden parecer manejables para ciertos sectores. Pero para un joven en riesgo, cada cambio se convierte en una carga. Un adolescente que vive miedo en su casa, incertidumbre en su barrio y silencio en su escuela está emocionalmente agotado antes de siquiera abrir un cuaderno”, señala Chaves Fournier.

 

Agrega que muchos menores de edad llegan al aula arrastrando violencia familiar, ausencia afectiva e inseguridad comunitaria; y un cerebro en estado de alarma no aprende, no se concentra y no ve futuro.

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De ahí que, para la Fundación, resulta imprescindible que los centros educativos cuenten con un psicólogo escolar, y que, en vez de ser visto como un lujo, se resalte como un pilar del sistema educativo moderno.

 

“Estos profesionales no solo atienen crisis, sino que, detectan señalas tempranas, intervienen en dinámicas familiares complejas, apoyan al docente en situaciones que no pueden manejar solo, sostienen emocionalmente al estudiante que está por quebrarse y su presencia estable reduce exclusión, previene violencia y fortalece el vínculo con el centro educativo”, manifestó Chaves Fournier.

 

Cinco acciones que las escuelas pueden aplicar ya:

En sus 16 años, la Fundación Casa de los Niños, ha implementado un modelo que ha logrado evitar la deserción en jóvenes de alto riesgo.

 

Dicho modelo destaca cinco pilares esenciales:

 

  1. Ver la conducta desde la historia del estudiante. La mayoría de los actos difíciles son mecanismos de defensa.
  2. Crear espacios seguros de escucha. Lo que se habla baja riesgo; lo que se calla genera peligro.
  3. Ser un adulto que valida. Para muchos jóvenes, es su primera experiencia de reconocimiento real.
  4. Acompañar a las familias sin culpas. La escuela debe ofrecer guía, no emitir juicios.
  5. Priorizar el vínculo antes que la tarea. Sin conexión emocional no hay permanencia; sin permanencia no hay aprendizaje.

 A criterio de la Fundación Casa de los Niños, los jóvenes no se van porque no puedan aprender; sino porque no encuentran un lugar donde sanar, ya que, si la  escuela no es un espacio emocionalmente seguro, la calle siempre ganará.

 

 

“Cuando un joven se siente seguro, se queda. Cuando se queda, aprende. Y al aprender, rompe ciclos que Costa Rica no ha logrado romper en décadas. Hay que considerar que la exclusión escolar es, ante todo, emocional y mientras el país no atienda esa raíz, seguirá perdiendo generaciones completas”, concluye Chaves Fournier.

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