El reto de la educación temprana: Una oportunidad para la niñez de tres años

La implementación del plan piloto para la educación preescolar en niños de tres años, anunciado por el Ministerio de Educación Pública para este curso lectivo 2026, representa un hito que debe ser analizado desde la rigurosidad científica. Para la profesora Jeannette Cerdas Núñez, profesora de la Escuela de Formación Docente de la Universidad de Costa Rica, esta iniciativa no debe verse como una presión académica prematura:
«Esto no significa acelerar procesos para nada, sino significa acompañar el desarrollo y el aprendizaje de los niños y las niñas de acuerdo a sus características, posibilidades e intereses», explica Cerdas .
Según la especialista, si existe un acompañamiento pedagógico adecuado, la experiencia resulta sumamente positiva para el desarrollo integral de los menores.
Para que este pilotaje trascienda hacia una universalización exitosa, la profesora Janet enfatiza que el Estado debe evaluar indicadores críticos de viabilidad, especialmente en infraestructura y recurso humano.
«Entre menor edad tengan los niños, las demandas de atención son mayores en cuanto a la cantidad de adultos por cantidad de niños y en cuanto a situación de espacio; ellos están en una etapa de mucha exploración donde la interacción con el medio tiene que ser muy rica», señala la educadora.
Asimismo, hace un llamado a revisar la formación del personal, destacando que instituciones como la Universidad de Costa Rica ya preparan a su estudiantado con prácticas específicas para niñez menor de tres años, un estándar de calidad que debe garantizarse en todo el sistema.
Uno de los puntos más sensibles es la transición emocional y el cuidado físico de los pequeños. La experta sostiene que el proceso de adaptación debe incluir a las familias, ya que «estos procesos de separación no son solo los niños los que los viven, también los viven sus familiares». Ante las dudas sobre el manejo de niños que aún requieren asistencia básica o pañales, la profesora Janet es clara en que la educación a esta edad es inseparable del bienestar físico: «A veces pensamos en el proceso educativo como solamente aspectos cognitivos, pero la educación de los más pequeños tiene un componente muy importante de cuido intencionado y especializado».
Finalmente, la profesora Jeannette visualiza este cambio como una oportunidad histórica para el país y un derecho que ha sido postergado. «No lo tenemos que ver con miedo, sino cómo esa oportunidad para nuestra niñez… es una deuda que tenemos, porque más bien hemos estado en deuda con esos niños y niñas menores de cuatro años», concluye. A pesar de los retos presupuestarios y logísticos que implica un pilotaje de esta magnitud, la visión académica sugiere que fortalecer la base del sistema educativo es la ruta correcta para un desarrollo social más sólido y equitativo.
El desafío de la educación a los 3 años: Una apuesta por el desarrollo cerebral en Costa Rica
En el marco de la transformación educativa de 2026, el Ministerio de Educación Pública (MEP) ha puesto la mirada en la primera infancia. La iniciativa de integrar a niños y niñas de tres años al sistema formal (nivel Interactivo 1) busca aprovechar lo que los expertos denominan una «ventana de oportunidad» biológica y social.
Para profundizar en los alcances de este proyecto, conversamos con Gabriela Gamboa Naranjo, Jefatura del Departamento de Educación de Primera Infancia del MEP, quien detalló el sustento científico de esta propuesta.
Sustento Pedagógico y Científico
Según Gamboa, la decisión no es arbitraria, sino que responde a la naturaleza del desarrollo humano.
«En esta etapa de la vida ocurren las más aceleradas conexiones sinápticas en que un cerebro se desarrolla. Existe una plasticidad cerebral que hace que ese aprendizaje sea una ventana óptima para iniciar un proceso educativo formal», explicó la jerarca.
A diferencia del ingreso tardío (a los 4 o 5 años), la escolaridad temprana busca potenciar habilidades de socialización, lógica y lectura emergente desde una base guiada. Gamboa enfatiza que, más que enseñar contenidos distintos, se trata de un proceso progresivo:
«La diferencia no está en las habilidades, sino en el nivel de logro que se le pide. Por eso la evaluación es tan importante en un proceso formal».
Cerrando brechas sociales
Uno de los puntos críticos es la desigualdad entre quienes pueden costear educación privada desde los «maternales» y quienes dependen del Estado. Al respecto, Gamboa señaló:
«Vemos en este año 2026 una oportunidad de acortar esas brechas. Desde el MEP hacemos procesos educativos inclusivos y equitativos; este estudio de viabilidad medirá si nuestras familias requieren un espacio formal público para no tener que pagar un centro privado».
Innovación: El «Horario Ampliado» y la Codocencia
El plan piloto introduce el concepto de horario ampliado, pasando de la jornada tradicional de 4 horas a una que se extiende de 7:00 a.m. a 2:00 p.m. Este cambio no solo apoya a los padres trabajadores, sino que permite integrar materias como inglés, pensamiento computacional y talleres de música.
Para garantizar la calidad en grupos de niños tan pequeños, el MEP implementará la codocencia:
«El estudio innova con una metodología donde dos docentes profesionales coordinan estrategias para atender la diversidad. Los grupos no superarán los 18 niños y cada uno estará atendido por dos especialistas tituladas», afirmó Gamboa Naranjo.
Infraestructura y Detección Temprana
Ante la duda de los padres de familia sobre si los centros educativos están listos, la Jefatura del Departamento de Primera Infancia aclaró que, si bien las aulas de preescolar ya son aptas, se están realizando adaptaciones específicas en servicios sanitarios y equipamiento. Además, la baja natalidad del país ha dejado espacios disponibles en diversos jardines de niños.
Un beneficio colateral, pero vital, es la detección de necesidades educativas especiales (como trastornos del lenguaje o espectro autista) a una edad más temprana.
«Existe mucha evidencia de que un niño que accede a la educación a temprana edad tendrá una trayectoria educativa más exitosa. El diagnóstico inicial nos permitirá intervenir oportunamente en lo cognitivo, psicomotriz y socioemocional», aseguró Gamboa
El proceso de adaptación: Un mensaje a las familias
Finalmente, sobre el temor al «desapego», Gamboa envió un mensaje de tranquilidad a los padres, recordando que el ingreso no es obligatorio durante la fase de pilotaje y que habrá una semana de adaptación gradual.
»A veces los que sufren más son los papás. Si un niño ve a sus padres emocionados y confiados, eso le dará seguridad. Preparemos rutinas, hablemos de la experiencia y seamos puntuales, tanto al llegar como al retirar a los niños, para darles estabilidad emocional», concluyó la funcionaria.






