Economía

Expertos aconsejan: El salario escolar debe ser un aliado de su ahorro, no un gasto descontrolado

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Muchos trabajadores costarricenses pueden disfrutar del salario escolar que fue creado en 1994 bajo la administración de José María Figueres Olsen, y esto  nació no como un bono, sino como un ahorro obligatorio para evitar el sobreendeudamiento de las familias en enero. A más de 30 años de su creación, los especialistas recuerdan que la clave para proteger su salud financiera este 2026 es la planificación: priorizar la lista oficial de útiles y evitar que este alivio económico se convierta en un gasto corriente.

 

El salario escolar no debe entenderse como un ingreso adicional, sino como un recurso planificado que busca facilitar la atención de los gastos educativos. Utilizarlo correctamente permite ordenar las finanzas, reducir presiones económicas y fortalecer la estabilidad del hogar”, afirmó Melissa Carvajal, de Relaciones Corporativas

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Entre las principales recomendaciones que le brinda Coopecaja para un mejor aprovechamiento del salario escolar destacan:

  • Priorizar necesidades educativas reales: cubrir útiles, uniformes, transporte, alimentación y otros gastos directamente relacionados con el inicio del curso lectivo.
  • Elaborar un presupuesto previo: definir con antelación cómo se distribuirá el dinero evita decisiones impulsivas y mejora el control financiero.
  • Destinar una parte al ahorro: aunque sea un porcentaje pequeño, el ahorro fortalece la capacidad de enfrentar imprevistos futuros.
  • Reducir deudas: utilizar parte del salario escolar para abonar a deudas, especialmente aquellas con altos intereses, puede generar un alivio financiero sostenido.
  • Evitar compras innecesarias: promociones y ofertas pueden ser tentadoras, pero no siempre responden a necesidades reales del hogar.

La recomendación general es asumir el salario escolar no como un ingreso para gastar sin planificación, sino como una oportunidad para construir hábitos financieros más responsables. Además, los especialistas señalan que las personas que no pertenecen al sector público también pueden replicar este modelo de planificación mediante programas o líneas de ahorro escolar, que permiten reservar pequeñas sumas durante el año para enfrentar con mayor preparación los gastos educativos.

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